Me vi contigo, en una habitación soleada, y tuve miedo, si, ya se que siempre tengo miedo y eso te desconcierta, pero es verdad, tuve miedo de tener tan cerca lo que tanto he deseado, y desee esta vez que no fuera real.
Era una habitación en la casa de mi abuela, tal y como la recordaba desde hacia 15 años, aunque con menos humedad, y extrañamente había una cama de latón que no recordaba.
Teníamos prisa, me esperaban abajo en el coche y tu estabas tan cerca. Mis manos empezaron a sudar, sentía escalofríos y la boca húmeda; deje de escuchar lo que decías, un cosquilleo me recorrió desde la punta de los dedos hasta la nuca, y mi mirada oscilaba entre tus manos y tus labios, ¿y si lo hacia?, ¿y si me rechazabas?, ¿y si me arrepentía?, ¿y si me enamoraba?, y si ya te amaba…
Así que en algún momento levantaste la vista, observaste que no escuchaba, el tiempo marcho mas lento de lo que en algún momento pensé podría marchar, y por primera vez nos vimos, te entendí y hablamos.
Con seguridad sé me dijiste que era hermosa, que no entendías que estaba sucediendo pero me deseabas tanto como yo.
El tiempo se detuvo, y cerré los ojos, sentí nítidamente tu brazo rodeando mi espalda, y tus labios en mi cuello, pude rozar tu hombro con mi mejilla, me perdí…
Sentí tu aliento en mi boca, deseaba como nunca tus labios, solo recordaba tu sonrisa, mis pechos estaban tan cerca de ti… quise morderte palmo a palmo, arrancar la carne que tanto había deseado y que me tomaras mientras lo hacia, quería sentirte, quería saber que se sentía acariciar tu piel, quería ser uno contigo y permanecer en ese estado toda la vida.
Y fui cobarde, me pedí no estar ahí, me pedí seguir siendo tu amiga, me avergoncé de estar abusando de tu imagen y forzarte a estar conmigo cuando fuera de este estúpido sueño no me deseabas, y rebobine mi sueño, de nuevo estábamos despidiéndonos, me esperaban, me diste un beso en la frente y ambos nos dimos la vuelta sin vernos a los ojos, y así, desperté soñando que te había amado.

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