UNA ESPECIE EXTRAÑA

Por Isaac Lugo


Estaba orinando en la mañana, como regularmente acostumbro, de pronto vino a mí un ser extraño, sus largas manos en extremo delgadas me causaron asombro, un frío invadió el pequeño cuarto y yo aún con la mano en el pene me sentí temeroso e intranquilo. Le invité a pasar a la sala mientras que ajustaba, rápidamente, la pijama.

Le desconozco, su apariencia extraña me dice que no es de por aquí, dígame ¿qué es lo que pretende?


No contestó a mi interrogante, aunque aceptó sentarse a la mesa. Me dirigí entonces hasta la cocina, tomé el teléfono e intenté llamar a la policía, lo dudé por un instante pues el caso extraordinario me obligaba a decidir entre el zoológico o algún centro de identificación de extraterrestres, a la línea astrológica o tal vez a los cazafantasmas, pero el único número que conocía era el del honorable cuerpo de la policía. Sabía que tardarían en llegar así que preparé café y al regresar al comedor aquella especie extraña desapareció.

Minutos después llegó la eufemísticamente llamada justicia y al no poder comprobar aquel encuentro, tuve que desistir, doblegar mi palabra y mentir, aceptar que una: estaba loco ó que todo había sido una broma de muy mal gusto, opte por lo segundo y una multa de quinientos pesos.

En lo sucesivo tendré que pensar en a quien temer más, si a la visita de un ente, aparentemente extra terrestre, a ser detenido y encarcelado ó, peor aún, a ser inclaustrado en algún centro de rehabilitación mental.

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